miércoles, 19 de julio de 2017

Boda de Ernesto de Hannover hijo

Se ha celebrado hace unos días la boda del hijo mayor de Ernesto de Hannover, marido de la princesa Carolina de Mónaco, aunque no ejerza como tal, y heredero de la casa de Hannover, una de las más antiguas de Europa.
Emparentado con la mayoría de las casas reales europeas, le habían dado mucho bombo diciendo que este año sería la boda más importante de las que han tenido, y tendrán lugar a lo largo del 2017 entre la nobleza y realeza mundial.
Hermano del  novio y su prometida.
Así que aquí estaba yo esperando ver los modelos, y sobre todo los sombreros que lucirían las invitadas.
Madre del novio
Y ha resultado un fiasco total. A mi al menos no me ha gustado nada. Y aunque las revistas y periódicos se han empeñado en remarcar la clase de algunas de las invitadas, yo creo que la decepción ha sido general.
Hermanastra del novio e hija pequeña de Carolina
Las fotos son absolutamente repetitivas en todos los medios. Los únicos invitados conocidos eran los hijos de Carolina de Mónaco, y poco más.
Beatrice Borromeo
Se hablaba de que asistiría el rey de España, por ser uno de los nueve padrinos del novio, pero no fueron.
Otros invitados desconocidos
Y tampoco ninguno de los reyes o príncipes europeos, cosa extraña teniendo en cuenta las relaciones familiares que tiene esta rama de los Hannover.
Hijos e hijas de Carolina
Tal vez sea porque Ernesto padre, estaba en contra de la boda, y públicamente lo manifestó, diciendo que temía que en un futuro los bienes de la familia podrían estar en peligro, después de muchas generaciones intentando mantenerlo íntegro.
Bueno, dejemos el tema de cotilleo y vayamos a los, mejor a "las" invitadas, y sus tocados, sombreros, o la ausencia de estos.Según cuentan el protocolo era chaqué para ellos y vestido corto para ellas, con o sin sombrero.
Como los casi los únicos conocidos eran los hijos de Carolina y sus esposas, aparecen en todas las poses posibles. Tatiana Santo Domingo que fué con una gran pamela blanca se salva. 
Carlota, llevaba un sombrerito negro de fieltro que no me dice nada. parece el típico sombrero de invierno soso, que ni por época del año, ni por diseño pegaba en la boda.
Estas otras invitadas, que si son de las pocas a las que fotografían será porque son o ricas o famosas, me parece que van horribles, y sus tocados o turbantes, no ayudan a arreglar unos vestidos "imposibles".
Hola ha sido muy condescendiente, por no decir pelota, con la boda, los modelos y los asistentes. Al menos los que nos han fotografiado.
La madre del novio, discreta, para mi gusto le falta peluquería y un buen sombrero o tocado.
Alaban la clase de Beatriz Borromeo, que a mi me parece que ha ido a la boda con un vestido, que visto desde lejos podría ser el que cualquier señora normal llevaría a la compra, al que le ha puesto un turbante que no le pega mucho. Bien es cierto, que por tipo y estatura ella salva hasta cualquier cosa. Y eso me parece, que se puso cualquier cosa...
En un color medio naranja pálido, que poco tiene que ver con el cinturón en rosa del vestido, que a su vez poco tiene que ver con el chaqué del acompañante..., como que no pegaban nada...
Otros invitados discretos, frente a los de abajo, que parece cogieron lo primero que encontraron por casa, y porque seguramente no ven los detalles de los vestidos de ellas..., mas vale.
Fueron cuatrocientos invitados, pero he visto bodas en provincias con bastante mejor gusto en los vestidos y complementos de las asistentes. Y eso que estos teóricamente pertenecen a la nobleza o tienen un altísimo poder económico. 
Fotografía oficial de la familia
Las Grimaldi, que parecían representaban cada una a una estación del año, invierno, otoño y primavera...
Boda civil
En resumen una decepción en cuanto a los sombreros y tocados utilizados, sin meternos con los vestidos....que también dan para mucho.
¿ Me habré pasado ?








domingo, 16 de julio de 2017

¡ A la playa con la pamela !

Me gustan las pamelas, y estas imágenes que les pongo a continuación me parecen preciosas.
Corresponden a distintas décadas, y aún así todas ellas me son atemporales.
Las que tienen color paja natural, parecen muy semejantes, pero pequeños detalles en la copa, en el tipo de paja, en la anchura del ala, hace que unas nos gusten más que otras.
La paja teñida, sin ningún otro adorno, tiene también su punto.
Las hay más sofisticadas...
El color a veces también las inunda.
Son protagonistas de las revistas de moda ocupando sus portadas.
Desflecado, original.
Tal vez poco práctico, pero muy fotogénico.
Les deseo un buen y feliz verano.
¡ Relájense !
Hasta pronto.